Isa García — 13
2:84 84. Y [recuerden] cuando celebré un pacto con ustedes: “No derramarán su sangre[1] ni se expulsarán de sus hogares”, lo aceptaron y fueron testigos de ello.
2:85 85. Pero fueron ustedes mismos quienes mataron y expulsaron a algunos de los suyos de sus hogares, haciendo causa común contra ellos con pecado y violación de la ley. Y si alguno de ellos caía cautivo, pagaban el rescate por él, pero el haberlos expulsado era ya ilícito. ¿Acaso creen en una parte del Libro y descreen de otra? ¿Cuál es la consecuencia de quienes obran así sino la humillación en la vida mundanal y el castigo más severo el Día de la Resurrección? [Sepan que] Dios no está desatento de cuanto hacen.
2:86 86. Esos son quienes compraron la vida mundanal a cambio de la otra[1]. A ellos no se les aliviará el castigo ni tendrán socorredores.
2:87 87. Y revelé a Moisés el Libro, y después de él envié Mensajeros; y concedí a Jesús, el hijo de María, milagros evidentes, y lo fortalecí con el Espíritu Santo [el ángel Gabriel][1]. ¿No es cierto acaso que cada vez que se les presentaba un Mensajero que no satisfacía sus deseos, se comportaban con soberbia, desmintiendo a unos y matando a otros?[2]
2:88 88. Decían: “Nuestros corazones están cerrados [porque ya saben lo necesario]”. Pero en realidad, Dios los maldijo por negar la verdad. ¡Poco es lo que creen!