Tafsir Al-Mujtasar
ثُمَّ قَسَتْ قُلُوبُكُم مِّنۢ بَعْدِ ذَٰلِكَ فَهِىَ كَٱلْحِجَارَةِ أَوْ أَشَدُّ قَسْوَةً ۚ وَإِنَّ مِنَ ٱلْحِجَارَةِ لَمَا يَتَفَجَّرُ مِنْهُ ٱلْأَنْهَـٰرُ ۚ وَإِنَّ مِنْهَا لَمَا يَشَّقَّقُ فَيَخْرُجُ مِنْهُ ٱلْمَآءُ ۚ وَإِنَّ مِنْهَا لَمَا يَهْبِطُ مِنْ خَشْيَةِ ٱللَّهِ ۗ وَمَا ٱللَّهُ بِغَـٰفِلٍ عَمَّا تَعْمَلُونَ ﴿٧٤﴾
A pesar de este elocuente exhorto y estos fascinantes milagros, sus corazones se han endurecido como piedras, o más duros aún, ya que sus corazones no cambiaron de estado mientras que la piedra cambia de estado y se transforma. De hecho, de algunas piedras nacen ríos y otras se quiebran a fin de que el agua las atraviese y sirvan a los hombres y a los animales. Otras piedras caen de lo alto de las montañas por temor a Al‑lah. Sin embargo, no sucede lo mismo con sus corazones y Al‑lah no ignora lo que hacen. Al contrario, sabe bien lo que hacen y los retribuirá en consecuencia.