Isa García — 94
4:95 95. Los creyentes que permanecieron pasivos [ante la llamada a luchar por la justicia y la seguridad] no pueden ser equiparados con quienes combatieron por la causa de Dios con sus bienes y sus vidas, excepto los que tengan excusa válida. Dios considera superiores a quienes combaten [por la justicia] con sus bienes y sus vidas, por sobre quienes permanecen pasivos [ante la injusticia]. Pero a todos Dios les ha prometido un buen fin [el Paraíso], aunque Dios ha preferido conceder una recompensa más grandiosa a quienes lucharon que a quienes no lo hicieron.
4:96 96. Son grados que Él concede, junto con Su perdón y misericordia. Dios es Indulgente y Misericordioso.
4:97 97. A aquellos que mueran siendo injustos consigo mismos [cometiendo pecados influenciados por la sociedad pagana], los ángeles al tomar sus almas les preguntarán: “¿Qué les pasó?[1]” Responderán: “Nos sentíamos débiles y oprimidos [por los incrédulos]”. Les dirán: “¿Acaso la tierra de Dios no era suficientemente vasta como para que emigraran [a otra sociedad]?” Su morada será el Infierno, ¡Qué mal fin!;
4:98 98. excepto los hombres, mujeres y niños débiles que no tenían medios [para emigrar] ni pudieron encontrar un camino [de escape].
4:99 99. A ellos Dios los perdonará, porque Dios es Remisorio, Indulgente.
4:100 100. Quien emigre por la causa de Dios encontrará en la Tierra muchos lugares para refugiarse y también sustento. A quien emigre de su hogar por la causa de Dios y la de Su Mensajero, pero lo sorprenda la muerte [antes de llegar a su destino], sepa que Dios le garantiza Su recompensa. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
4:101 101. Cuando estén de viaje y teman que los agredan quienes niegan la verdad, que son sus enemigos declarados, no incurren en falta si abrevian la oración.