Isa García — 90
4:75 75. ¿Qué les impide combatir por la causa de Dios, siendo que hay hombres, mujeres y niños oprimidos que imploran: “¡Señor nuestro! Sácanos de esta ciudad de opresores. Concédenos, por Tu gracia, quién nos proteja y socorra”?
4:76 76. Los creyentes combaten por la causa de Dios. Los incrédulos, en cambio, combaten por la de los ídolos y la injusticia. ¡Combatan a los secuaces del demonio, y [sepan que] las artimañas del demonio son débiles!
4:77 77. ¿Acaso no te sorprende la actitud de aquellos a quienes se les dijo: “No tienen permiso para combatir ahora, sino que cumplan la oración y hagan caridades?” Pero cuando se les llamó a combatir, algunos de ellos temieron a la gente como se debe temer a Dios o aún más, y dijeron: “¡Señor nuestro! ¿Por qué nos llamas a combatir? Si lo dejaras para más tarde…”. Diles: “El goce de la vida mundanal es pasajero; en cambio, la otra vida es superior para los piadosos, en la que no serán tratados injustamente en lo más mínimo.
4:78 78. La muerte los alcanzará donde quiera que se encuentren, aunque se refugien en fortalezas inexpugnables. Si les acontece algo bueno dicen: “Esto proviene de Dios”. Pero si los alcanza un perjuicio dicen: “Esto es a causa de ti [¡Oh, Mujámmad!]”. Diles: “Todo proviene de Dios”. ¿Qué le sucede a esta gente que no comprenden lo que se les dice?
4:79 79. Todo bien que te alcance proviene de Dios, mientras que todo mal que te aflija es consecuencia de tus propias obras. Te he enviado [¡Oh, Mujámmad!] como Mensajero a todas las personas. Dios es suficiente testigo.