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Isa García — 84

4:34 34. Los hombres son responsables del cuidado de las mujeres debido a las diferencias [físicas y emocionales] que Dios ha dispuesto entre ambos[1], y por la obligación que tienen de mantenerlas con sus bienes. Las mujeres piadosas e íntegras obedecen a Dios, y en ausencia de su marido se mantienen fieles, tal como Dios manda. Mientras que a aquellas que tengan conducta hostil y maltraten[2] [a su esposo], llámenlas a la reflexión; luego, tomen distancia no compartiendo el lecho; y, por último, recurran a un contacto físico que no cause daño[3]; pero si corrigen su conducta [conforme a lo que Dios ordena], no actúen con ánimo de revancha[4]. Dios es Sublime, Grande.[5]

4:35 35. Si temen la ruptura del matrimonio, apelen a un mediador de la familia de él y otro de la familia de ella. Si tienen el deseo íntimo de reconciliarse, Dios los ayudará a llegar a un acuerdo. Dios todo lo sabe y está bien informado[1].

4:36 36. Adoren solamente a Dios y no dediquen actos de adoración a otros. Hagan el bien a sus padres, a sus familiares, a los huérfanos, a los pobres, a los vecinos parientes y no parientes, al compañero, al viajero insolvente y a quienes están a su servicio. Dios no ama a quien se comporta como un arrogante jactancioso.

4:37 37. Que los avaros, los que incitan a otros a la avaricia, y los que ocultan el favor que Dios les ha concedido, sepan que Dios ha preparado para los ingratos un castigo humillante.