Isa García — 8
2:49 49. Y [recuerden] cuando salvé a sus antepasados de las huestes del Faraón, que los sometían a crueles castigos; degollaban a sus hijos varones [recién nacidos] y dejaban con vida a sus hijas mujeres[1] [para sojuzgarlas]. Esto era una prueba difícil de su Señor.
2:50 50. Y [recuerden] cuando dividí el mar y los salvé, ahogando a los seguidores del Faraón delante de sus propios ojos.
2:51 51. Y [recuerden que] cité a Moisés durante cuarenta noches, y cuando se ausentó ustedes tomaron el becerro[1], obrando injustamente[2].
2:52 52. Luego, a pesar de eso, los perdoné para que fueran agradecidos.
2:53 53. Y le concedí a Moisés el Libro y el criterio para que siguieran la guía.
2:54 54. Y [recuerden] cuando Moisés dijo a su pueblo: “¡Oh, pueblo mío! Han sido injustos con ustedes mismos al adorar al becerro. Arrepiéntanse ante su Señor y dense muerte unos a otros[1]. Eso será lo mejor ante su Creador”. Luego Él aceptó su arrepentimiento, porque Él es el Indulgente, el Misericordioso.
2:55 55. Y [recuerden] cuando dijeron: “¡Oh, Moisés! No creeremos en ti hasta que veamos a Dios claramente”. Entonces los azotó un castigo fulminante mientras miraban.
2:56 56. Luego de la muerte los resucité para que fueran agradecidos.
2:57 57. Y extendí nubes sobre ustedes [para que les dieran sombra], y les envié el maná y las codornices [y les dije:] “Coman de las cosas buenas que les he provisto”; pero no Me causaron perjuicio alguno [con sus transgresiones], sino que fueron injustos consigo mismos.