Isa García — 71
3:158 158. Tanto si mueren como si caen por la causa de Dios, serán congregados ante Dios.
3:159 159. [¡Oh, Mujámmad!] Por misericordia de Dios eres compasivo con ellos. Si hubieras sido rudo y de corazón duro se habrían alejado de ti; perdónalos, pide perdón por ellos, y consulta con ellos los asuntos [de interés público][1]. Pero cuando hayas tomado una decisión encomiéndate a Dios, porque Dios ama a los que se encomiendan a Él[2].
3:160 160. Si Dios los auxilia nadie podrá vencerlos. Pero si los abandona, ¿quién podrá auxiliarlos contra Su voluntad? Que a Dios se encomienden los creyentes.
3:161 161. Un Profeta jamás comete fraude. Quien robe del dinero público cargará con ello el Día de la Resurrección. Todos serán retribuidos según sus obras y no serán tratados injustamente.
3:162 162. ¿Acaso es igual quien busca la complacencia de Dios a quien incurre en Su ira? Su destino será el Infierno y qué pésimo fin.
3:163 163. Son diferentes ante Dios. Dios ve todo cuanto obran.
3:164 164. Dios ha dado Su favor a los creyentes al enviarles un Mensajero de entre ellos mismos que les recita Sus versículos, los purifica y les enseña el Corán y la sabiduría [de la Sunnah]. Porque antes se encontraban en un claro extravío.
3:165 165. Ahora que les sobrevino una desgracia, y a pesar de haber causado a sus enemigos el doble [en la batalla de Báder], se preguntan a sí mismos: “¿Por qué fuimos vencidos?” Diles: “Por su comportamiento”. Dios es sobre toda cosa Poderoso.