Isa García — 65
3:116 116. En cambio, a los que rechacen la verdad, ni sus riquezas ni sus hijos les servirán de nada ante Dios. Serán condenados al Infierno, donde morarán eternamente.
3:117 117. [De nada les servirán] las caridades que ellos hacen en esta vida mundanal [porque la incredulidad las destruye] como un viento frío que azota una cosecha de gente que ha sido injusta, y la destruye. Pero Dios no ha sido injusto con ellos, sino que ellos lo han sido consigo mismos.
3:118 118. ¡Oh, creyentes! No tomen por confidentes a quienes no sean como ustedes, porque los que rechazan la verdad se esforzarán para corromperlos, porque desean verlos en la ruina. Ya han manifestado su odio con palabras, pero lo que ocultan sus corazones es peor aún. Les he mostrado las evidencias de su enemistad, para que reflexionen.
3:119 119. Ustedes los aman a ellos, pero ellos no los aman a ustedes; además, ustedes creen en todos los libros revelados [mientras que ellos no creen en el Corán]. Cuando se encuentran con ustedes dicen: “¡Somos creyentes!” Pero cuando están a solas se muerden los dedos por la rabia que sienten contra ustedes. Di: “Muéranse de rabia”. Dios sabe bien lo que encierran los corazones.
3:120 120. Cuando ustedes prosperan, ellos se afligen; pero cuando les sobreviene un mal, se alegran. Si ustedes son pacientes y tienen temor de Dios, sus intrigas no les harán ningún daño. Dios sabe bien lo que ellos hacen.
3:121 121. Y recuerda [¡Oh, Mujámmad!] cuando al alba saliste de tu hogar para asignar a los creyentes sus posiciones en el campo de batalla. Dios todo lo oye, todo lo sabe.