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Isa García — 583

78:31 31. En cambio, los piadosos obtendrán la bienaventuranza[1]

78:32 32. donde habrá huertos y vides,

78:33 33. doncellas de firmes senos y eterna juventud,

78:34 34. y copas desbordantes.

78:35 35. Allí no oirán banalidades ni mentiras.

78:36 36. Esta es la recompensa de tu Señor, que concederá generosamente.

78:37 37. El Señor de los cielos, de la Tierra y de lo que hay entre ellos, el Compasivo. Nadie puede hablar ante Él excepto con Su permiso.

78:38 38. El día en que el Espíritu[1] junto con los demás ángeles se pongan en fila, nadie hablará, salvo aquel a quien el Compasivo se lo permita, y solo podrá decir la verdad.

78:39 39. Ese es el día de la verdad absoluta [en que se establecerá total justicia]. Quien quiera, entonces, que busque refugio en Su Señor.

78:40 40. Les he advertido de este castigo inminente. Ese día cada ser humano ha de contemplar sus obras, y entonces dirá quien haya desmentido el Mensaje: “¡Ojalá fuera polvo [para no ser juzgado]!”

79:1 1. Juro por los [ángeles] que arrancan las almas [de los que desmienten el Mensaje],

79:2 2. por los [ángeles] que toman suavemente las almas [de los creyentes],

79:3 3. por los [ángeles] que viajan por el cosmos,

79:4 4. por los [ángeles] que se apresuran [a cumplir su función]

79:5 5. y por los [ángeles] que cumplen su mandato.

79:6 6. Que el día que sea tocada la trompeta [por primera vez] y un estruendo provoque un violento temblor [y comience el fin del mundo],

79:7 7. y luego sea tocada por segunda vez [y comience la resurrección],

79:8 8. los corazones ese día se estremecerán

79:9 9. y las miradas estarán abatidas.

79:10 10. Pero a pesar de esto [los que desmienten el Mensaje] dicen: “¿Acaso seremos resucitados de las tumbas

79:11 11. a pesar de habernos convertido en polvo?”

79:12 12. Dicen: “Si sucediera, estaríamos arruinados”.

79:13 13. Pero bastará que la trompeta sea tocada una vez

79:14 14. para que todos salgan de sus tumbas.

79:15 15. ¿Acaso has escuchado la historia de Moisés?

79:16 16. Cuando su Señor lo llamó en el valle sagrado de Tuwa[1]