Isa García — 542
58:1 1. Dios oyó las palabras de quien reclamaba ante ti [¡Oh, Mujámmad!] acerca de su esposo y se quejaba por su aflicción ante Dios, y Dios escuchaba su diálogo porque Dios todo lo oye, todo lo ve.
58:2 2. Quienes se divorcien de sus mujeres diciéndoles: “¡Eres para mí tan ilícita como mi madre!” Sepan que ellas no son sus madres. Sus madres son solo quienes los han dado a luz. Lo que dicen es reprobable y falso, pero Dios es Remisorio, Absolvedor.
58:3 3. Quienes se divorcien de su mujer diciéndole: “¡Eres para mí tan ilícita como mi madre!”, pero luego se retracten, deberán liberar a un esclavo[1] antes de poder cohabitar. Así es como se los escarmienta. Sepan que Dios está bien informado de cuanto hacen.
58:4 4. Pero quien no pueda hacerlo[1], deberá ayunar dos meses consecutivos antes de poder cohabitar. Quien no pueda[2], deberá alimentar a sesenta pobres. Esto es para que crean [con sinceridad] en Dios y en Su Mensajero. [Y aprendan a respetar a la mujer]. Estos son los preceptos de Dios. Pero los que se nieguen a creer[3] recibirán un castigo doloroso.
58:5 5. Los que combatan a Dios y a Su Mensajero serán derrotados como quienes los precedieron. He revelado signos evidentes, y por eso quienes se nieguen a creer recibirán un castigo humillante.
58:6 6. El día que Dios los resucite a todos, les informará cuanto hicieron. Dios registró sus obras, mientras que ellos las olvidaron. Dios es testigo de todo.