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Isa García — 50

3:1 1. Álif. Lam. Mim.

3:2 2. Dios, no hay otra divinidad que Él, el Viviente, se basta a Sí mismo y se ocupa de toda la creación.

3:3 3. Él te reveló [¡Oh, Mujámmad!] el Libro con la Verdad, para confirmar los mensajes anteriores, y ya había revelado la Torá y el Evangelio[1]

3:4 4. como guía para la gente, y reveló el criterio por el cual se discierne lo verdadero de lo falso[1]. Quienes no crean en la palabra de Dios tendrán un castigo severo. Dios es Poderoso y Señor de la retribución Justa.

3:5 5. No hay nada en la Tierra ni en el cielo que pueda esconderse de Dios.

3:6 6. Él es Quien, acorde a Su voluntad, les da forma en el útero. No hay otra divinidad salvo Él, el Poderoso, el Sabio.

3:7 7. Él es Quien te ha revelado el Libro [¡Oh, Mujámmad!]. En él hay versículos categóricos de significado evidente, que son la base del Libro, y otros que aceptan interpretaciones. Los que tienen el corazón extraviado siguen solo los interpretables con el fin de sembrar la discordia y hacer una interpretación interesada. Pero Dios conoce su verdadero significado. Los que tienen un conocimiento afirmado, dicen: “Creemos en todos los versículos por igual, todos proceden de nuestro Señor. Aunque solo los dotados de intelecto tienen esto presente[1].

3:8 8. ¡Señor nuestro! No permitas que nuestros corazones se desvíen después de habernos guiado. Concédenos Tu misericordia, Tú eres el Dadivoso.

3:9 9. ¡Señor nuestro! [Atestiguamos que] Tú reunirás a los seres humanos para un Día ineludible. Dios no falta jamás a Su promesa”.