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Isa García — 482

41:47 47. Solo Él sabe cuándo llegará la Hora[1]. No sale ningún fruto de su cáscara, ni concibe ninguna hembra o da a luz sin que Él tenga total conocimiento de ello. El día que los llame [y pregunte a los idólatras]: “¿Dónde están los socios [en la divinidad] que Me atribuían?” Responderán: “Anunciamos que ninguno de nosotros sigue atestiguando eso”[2].

41:48 48. Los abandonará aquello que solían invocar[1], y sabrán que no tienen escapatoria.

41:49 49. El hombre no se cansa de pedir más y más bienestar, pero si le sucede alguna desgracia se desanima y se desespera.

41:50 50. Si lo agracio con Mi misericordia después de que sufriera una desgracia, dice: “Esto es lo que me merecía, y no creo que la Hora del Juicio llegue jamás; pero si compareciera ante mi Señor, seguro que Él me concedería lo más bello que existe[1]”. Pero ya les informaré a los que se negaron a creer todo lo que hicieron, y los haré sufrir un castigo terrible.

41:51 51. Cuando agracio a la persona se aparta[1] y se vuelve soberbio. Pero si lo azota un mal, entonces no deja de suplicar.

41:52 52. Diles: “Piénsenlo bien, ¿qué les pasaría si este es un Libro que proviene de Dios y ustedes se niegan a creer en él?”. No existe nadie más desviado que quien persiste obstinado en el error.

41:53 53. Los haré ver Mis signos en los horizontes y en ellos mismos, hasta que se les haga evidente la Verdad. ¿Acaso no es suficiente tu Señor como Testigo de todo?

41:54 54. Ellos realmente dudan del encuentro con su Señor. Pero Él lo abarca todo.[1]