Isa García — 473
40:50 50. Dirán [los ángeles]: “¿Acaso no se les presentaron Mensajeros con milagros evidentes?” Responderán: “Claro que sí [pero no les creímos]”. Les dirán entonces [los ángeles]: “Rueguen ustedes”, pero las súplicas de los que se negaron a creer serán en vano.
40:51 51. Les daré Mi socorro a Mis Mensajeros y a los creyentes en esta vida y también en el Día del Juicio, cuando comparezcan los [ángeles] testigos.
40:52 52. En ese día no los beneficiarán las excusas a los que cometieron injusticias, serán maldecidos y tendrán la peor morada.
40:53 53. Concedí a Moisés la guía, e hice que los Hijos de Israel heredaran el Libro [de la Torá],
40:54 54. como guía y motivo de reflexión para los dotados de entendimiento.
40:55 55. Sé paciente y perseverante, porque la promesa de Dios es verdadera; pide el perdón de tus faltas y glorifica con alabanzas a tu Señor por la tarde y al amanecer[1].
40:56 56. [Los que se niegan a creer] discuten los milagros de Dios sin pruebas válidas, porque sus corazones están colmados de soberbia, y sabe que no lograrán sus propósitos [de vencerte, ¡Oh, Mujámmad!]. Refúgiate en Dios, Él todo lo oye, todo lo ve.
40:57 57. La creación de los cielos y de la Tierra es más grandiosa que la creación de los seres humanos, pero la mayoría de ellos lo ignoran[1].
40:58 58. No es propio comparar al que puede ver [la verdad] con quien no puede verla, ni comparar al creyente que obra rectamente con el perverso [que obra el mal]. ¡Qué poco reflexionan!