Isa García — 470
40:26 26. Dijo el Faraón [con soberbia]: “Déjenme, yo mataré a Moisés, y que invoque a su Señor [para que me lo impida]; temo que cambie la religión de ustedes o que siembre la corrupción en la Tierra”.
40:27 27. Dijo Moisés: “Me amparo en mi Señor y el Señor de ustedes, de todo arrogante que no crea en el Día del Juicio”.
40:28 28. Dijo un hombre creyente de la familia del Faraón, que ocultaba su fe: “¿Matarán a un hombre solo porque dice: ‘Dios es mi Señor’, siendo que les ha presentado milagros de su Señor? Si se trata de un mentiroso, sobre él recaerá su mentira; pero si dice la verdad, los azotará una parte del castigo con que los amenaza. Dios no guía a quien se extralimita y miente.
40:29 29. ¡Oh, pueblo mío! A ustedes les pertenece el reino hoy, y son quienes dominan en la tierra [de Egipto]. ¿Pero quién nos defenderá del castigo de Dios, si Él lo desencadena sobre nosotros?” Dijo el Faraón: “No les propongo sino lo que considero correcto, y no los guío sino por el buen camino”.
40:30 30. Pero dijo el hombre que creía [de la familia del Faraón]: “¡Oh, pueblo mío! Temo que les ocurra lo mismo que a los aliados [incrédulos que se complotaron contra sus Mensajeros],
40:31 31. como ocurrió al pueblo de Noé, ‘Ad y Zamud, y los que les sucedieron [que fueron aniquilados]. Dios no es injusto con Sus siervos.
40:32 32. ¡Oh, pueblo mío! Temo que [sean castigados] el día de la convocatoria[1].
40:33 33. Ese día pretenderán huir, pero no tendrán quien los proteja del castigo de Dios. Sepan que a quien Dios abandona en el desvío, no habrá nadie que lo pueda guiar”.