Isa García — 418
33:1 1. ¡Oh, Profeta! Teme a Dios y no obedezcas a los que niegan la verdad ni a los hipócritas. Dios lo sabe todo, es Sabio.
33:2 2. Sigue lo que te ha sido revelado por tu Señor. Dios está bien informado de lo que hacen.
33:3 3. Encomiéndate a Dios, porque Dios es suficiente como protector.
33:4 4. Dios no puso dos corazones en el interior del hombre[1]. Dios no ha hecho que aquellas esposas que hayan repudiado diciendo “eres tan ilícita para mí como el cuerpo de mi madre” sean [realmente] sus madres, como tampoco ha hecho que sus hijos adoptivos sean [realmente] hijos suyos: estas son solo expresiones [equivocadas] de sus bocas, Dios es quien expresa la verdad [absoluta] y guía al sendero [recto].
33:5 5. Llámenlos [a sus hijos adoptivos] por el apellido de sus padres verdaderos, porque eso es lo más justo ante Dios; pero si no conocen a sus padres, mejor digan que ellos son sus hermanos en la religión y sus protegidos. No será considerado un pecado si lo hubieran hecho por error[1], pero sí será un pecado en caso de que lo hicieran intencionadamente. Dios es Perdonador, Misericordioso.
33:6 6. El Profeta es más amado para los creyentes que ellos mismos[1]; las esposas del Profeta [deben ser respetadas como si fueran] sus madres; y según el Libro de Dios [el Corán], los parientes son quienes tienen derecho a la herencia[2], algunos en mayor proporción que otros, y no los creyentes y los emigrados, pero aun así pueden testar a favor de ellos[3]. Esto ha sido decretado y registrado en el Libro[4].