Isa García — 391
28:44 44. Y tú [¡Oh, Mujámmad!] no estabas en la ladera occidental [del monte Sinaí] cuando ordené la misión de Moisés, ni fuiste testigo de ello[1].
28:45 45. Pero hice surgir otras generaciones que tuvieron larga vida. Tú no viviste [¡Oh, Mujámmad!] entre la gente de Madián para transmitirles Mi Mensaje, sino que te he designado Mensajero [para toda la humanidad][1].
28:46 46. No estabas en la ladera del monte cuando llamé [a Moisés, y te lo revelo] como una misericordia para que adviertas a tu pueblo, al que no se le había presentado ningún Profeta para advertirles antes de ti. Quizás así reflexionen.
28:47 47. Para que no digan cuando les acontezca una desgracia, a causa de las acciones malas que hicieron con sus propias manos: “¡Señor nuestro! Si nos hubieras mandado un Mensajero, habríamos acatado Tus órdenes y nos hubiéramos contado entre los creyentes”.
28:48 48. Sin embargo, cuando les llegó la Verdad proveniente de Mí dijeron: “¿Por qué no se le han dado [a Mujámmad] las mismas evidencias que a Moisés?” Pero, ¿acaso no habían rechazado ya lo que anteriormente se le había concedido a Moisés? Dijeron: “Son dos clases de hechiceros confabulados y no les creemos a ninguno de los dos”.
28:49 49. Diles [¡Oh, Mujámmad!]: “Traigan un libro proveniente de Dios que sea una guía mejor que estos dos[1] y yo lo seguiré, si es que dicen la verdad.
28:50 50. Pero si aun así no responden [a tu llamado], sabe que no hacen más que seguir sus propias pasiones. ¿Acaso existe alguien más extraviado que quien sigue sus pasiones sin ninguna guía de Dios? Dios no guía a la gente que comete injusticias.