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Isa García — 388

28:22 22. Y cuando se encontraba camino a Madián dijo: “¡Pueda que mi Señor me guie por el camino correcto!”

28:23 23. Cuando llegó a la aguada de Madián, encontró pastores dando de beber a sus rebaños, y vio que apartadas de ellos había dos mujeres que sujetaban a sus rebaños, entonces les preguntó: “¿Qué les sucede?” Respondieron [ellas]: “No podemos abrevar a nuestro rebaño hasta que los pastores se hayan ido, y nuestro padre es ya un anciano [para hacerlo él]”.

28:24 24. Entonces [Moisés] abrevó al rebaño por ellas, y al terminar se retiró a la sombra y exclamó: “¡Señor mío! Realmente necesito cualquier gracia que me concedas”.

28:25 25. [Más tarde,] una de ellas regresó y acercándose a él con recato le dijo: “Mi padre te envía una invitación para retribuirte por haber abrevado nuestro rebaño”. Y cuando se presentó ante él, le relató su historia, y [el padre de las dos mujeres] le dijo: “No temas, [aquí] estás a salvo de los opresores”.

28:26 26. Una de ellas dijo: “¡Oh, padre! Contrátalo, pues qué mejor que contratar a un hombre fuerte y honesto”.

28:27 27. Dijo [el padre de las dos mujeres a Moisés]: “Quisiera ofrecerte en matrimonio a una de mis dos hijas a condición de que trabajes con nosotros durante ocho años, pero si deseas quedarte diez será algo que tú hagas voluntariamente. No pretendo dificultarte las cosas, y me encontrarás, si Dios quiere, entre los que tratan con justicia [a sus empleados]”.

28:28 28. Dijo [Moisés]: “Eso es [un acuerdo] entre tú y yo. Cualquiera que sea el plazo que cumpla no será injusto conmigo, y Dios es testigo de lo que decimos”.