Isa García — 387
28:14 14. Cuando se convirtió en adulto y tuvo madurez, le concedí conocimiento y sabiduría. Así es como retribuyo a quienes hacen el bien.
28:15 15. [Moisés] ingresó cierta vez a la ciudad sin que sus habitantes se percataran y encontró a dos hombres que peleaban, uno era de los suyos[1] y el otro era de sus enemigos. El que era de los suyos le pidió ayuda contra el que era de sus enemigos. Entonces Moisés lo golpeó con su puño y [sin intención de hacerlo] le causó la muerte. Exclamó [Moisés]: “Esto es obra del demonio, que es un enemigo evidente que pretende desviar a la gente”.
28:16 16. Dijo: “¡Señor mío! He sido injusto conmigo mismo; perdóname”. Y [Dios] lo perdonó, porque Él es Absolvedor, Misericordioso.
28:17 17. Dijo: “¡Señor mío! Por la gracia que me has concedido, que no sea yo auxiliador de un malhechor criminal”.
28:18 18. A la mañana siguiente amaneció temeroso y cauteloso, y quien le había pedido ayuda el día anterior nuevamente le pedía auxilio a gritos. Entonces Moisés le dijo: “No cabe duda que eres un perdido [busca pleitos]”.
28:19 19. Cuando [Moisés] quiso sujetar al enemigo de ambos, éste le dijo: “¡Oh, Moisés! ¿Acaso pretendes matarme como lo hiciste con otro ayer? Solo quieres imponer tu tiranía en la tierra, en lugar de ser de aquellos que establecen el orden”.
28:20 20. Entonces, un hombre que vivía en las afueras de la ciudad se dirigió presuroso [hacia donde Moisés] y le dijo: “¡Oh, Moisés! La nobleza se confabuló para matarte. ¡Huye! Yo solo te aconsejo”.
28:21 21. Presuroso, Moisés se alejó de la ciudad con temor y cautela, diciendo: “¡Señor mío! Protégeme de los opresores”.