Isa García — 344
23:28 28. Cuando tú y quienes estén contigo se encuentren en el arca, di: ¡Alabado sea Dios, Quien nos salvó de un pueblo de injustos!”
23:29 29. Y di: “¡Señor mío! Hazme llegar a un destino bendito[1], pues Tú eres Quien mejor hace llegar a destino”.
23:30 30. En ello hay signos [de Dios], pero [sepan que] siempre pondré a prueba [a los seres humanos].
23:31 31. Luego [de la destrucción del pueblo de Noé], hice surgir nuevas generaciones,
23:32 32. y les envié un Mensajero de entre ellos [que les dijo]: “Adoren solamente a Dios, ya que no existe otra divinidad salvo Él. ¿Es que no van a tener temor [de Dios]?”[1]
23:33 33. Pero [nuevamente] los magnates de su pueblo que no creyeron y desmintieron el Día del Juicio, a pesar de que les había concedido una vida llena de riquezas, dijeron [a los más débiles]: “Éste es un mortal igual que ustedes, come lo que comen y bebe lo que beben.
23:34 34. Si obedecen a un ser humano como ustedes, serán unos perdedores.
23:35 35. ¿Acaso les promete que luego de que mueran y sean polvo y huesos, van a ser resucitados?
23:36 36. ¡Qué lejos está de la realidad lo que él les promete!
23:37 37. No hay otra vida más que la mundanal; vivimos, morimos y jamás seremos resucitados.
23:38 38. Él es solo un ser humano que ha inventado una gran mentira acerca de Dios, y no le vamos a creer”.
23:39 39. Dijo [el Profeta]: “¡Señor mío! Socórreme, pues me han desmentido”.
23:40 40. Dijo [Dios]: “Dentro de poco se arrepentirán”.
23:41 41. El estruendo los sorprendió con la verdad [que negaban], y los convertí en despojos. ¡Que el pueblo injusto sea destruido!
23:42 42. Luego hice surgir nuevas generaciones.