Isa García — 33
2:211 211. Pregunta [¡Oh, Mujámmad!] a los hijos de Israel cuántas señales evidentes les envié. Quien cambia la gracia de Dios [por incredulidad] después de haberle sido concedida, [sepa que] Dios es severo en el castigo.
2:212 212. A los que niegan la verdad los seduce la vida mundanal, y [por eso] se burlan de [la pobreza de] los creyentes; pero los que temen a Dios [en este mundo] estarán sobre ellos el Día de la Resurrección, y Dios provee a quien Él quiere, sin límite.
2:213 213. La humanidad era una sola comunidad [y porque comenzaron a desviarse del monoteísmo y discrepar sobre la verdad], Dios envió a los Profetas con albricias y advertencias, y les reveló los Libros Sagrados con la Verdad para que juzgaran entre la gente acerca de lo que discrepaban. Pero [los que habían recibido los Libros Sagrados] no discreparon sino después de que les llegaron las pruebas evidentes, por envidia y rivalidad entre ellos. Dios guió con Su voluntad a los creyentes a la verdad respecto a lo que discrepaban quienes los precedieron. Dios guía por el sendero recto a quien Le place.
2:214 214. ¿Acaso creen que van a entrar al Paraíso sin sufrir las mismas pruebas que quienes los precedieron? Padecieron pobreza e infortunios, y una conmoción tal que hasta el Mensajero y los creyentes que estaban con él imploraron: “¿Cuándo llegará el auxilio de Dios?” Pero el auxilio de Dios estaba cercano.
2:215 215. Te preguntan [¡Oh, Mujámmad!] a quién dar caridad. Diles: “Den a sus padres, parientes, huérfanos, pobres y viajeros insolventes”. Todos los actos de bien que hagan, Dios lo sabe.