Isa García — 329
21:82 82. También le sometí a los demonios, algunos buceaban para él [en busca de perlas y gemas] y también realizaban otras tareas. Yo era su Protector.
21:83 83. [El Profeta] Job invocó a su Señor: “[¡Oh, Dios! Tú bien sabes que] he sido probado con enfermedades, pero Tú eres el más Misericordioso”.
21:84 84. Respondí su invocación y lo curé de sus enfermedades, y le di nueva descendencia, multiplicándola como misericordia de Mi parte y como recuerdo para los adoradores devotos.
21:85 85. [Los profetas] Ismael, Enoc y Dhul-Kifl, todos ellos fueron muy pacientes.
21:86 86. Los introduje en Mi misericordia porque obraban con justicia.
21:87 87. El de la ballena [el profeta Jonás], cuando se marchó enojado [con la gente de su pueblo, que se negaron a creer en él], pensó que no lo iba a castigar [por no haber tenido paciencia, pero lo hice tragar por la ballena], e invocó desde la oscuridad [de su estómago]: “No hay otra divinidad más que Tú. ¡Glorificado seas! En verdad he sido de los injustos”.
21:88 88. Respondí su súplica y lo libré de su angustia. Así salvo a los creyentes.
21:89 89. Cuando [el Profeta] Zacarías invocó a su Señor: “¡Señor mío! No me dejes solo [sin hijos]. Tú eres el más noble en cuidar lo que dejo tras de mí”.
21:90 90. Respondí su súplica y le agracié con [su hijo] Juan, haciendo que su mujer fuera otra vez fértil. Los agracié porque siempre se apresuraban a realizar obras buenas, Me invocaban con temor y esperanza, y eran humildes ante Mí.