Isa García — 30
2:191 191. Den muerte [a aquellos que los ataquen] donde quiera que los encuentren, y expúlsenlos de donde los han expulsado a ustedes, porque la opresión [y la restricción de la libertad a la que son sometidos por los agresores] es más grave que combatirlos. No combatan contra ellos en la Mezquita Sagrada, a menos que ellos los ataquen allí; pero si lo hacen combátanlos, esta es la retribución que recibirán los que rechacen la verdad.[1]
2:192 192. Pero si ellos cesan de combatirlos, sepan que Dios es Absolvedor, Misericordioso.
2:193 193. Combátanlos hasta que cese la opresión y puedan adorar tranquilamente a Dios [sin temer persecución]; pero si ellos cesan de combatir, que no haya más hostilidades, excepto contra los agresores.
2:194 194. Solo se puede combatir en un mes sagrado[1] si son atacados durante el mismo, y para las violaciones [que hayan cometido] apliquen el principio de retribución igualitaria; así que, si son agredidos, agredan tal como los agredieron [sin excederse]. Sigan las enseñanzas de Dios, y sepan que Dios está con los piadosos.[2]
2:195 195. Contribuyan a la causa de Dios [de buen grado] y no se causen perjuicio a ustedes mismos [siendo avaros], sino que hagan el bien, porque Dios ama a los que hacen el bien.
2:196 196. Completen la peregrinación mayor y menor en honor a Dios. Pero en caso de que algo les impida completarla, sacrifiquen el animal que puedan como ofrenda. No se rasuren la cabeza hasta que la ofrenda llegue al lugar de sacrificio. Si alguien está enfermo o sufre una dolencia en su cabeza [y se rasura] deberá expiar ayunando[1] o dando limosna[2] o sacrificando[3]. Si hay seguridad [en el camino], entonces quien haga la peregrinación menor [durante los meses[4] de la peregrinación mayor] y luego la peregrinación mayor, que sacrifique la ofrenda según sus posibilidades, y si no encuentra qué sacrificar o no dispone de medios, deberá ayunar tres días durante la peregrinación y siete a su regreso [a su lugar de origen]: en total diez días. Esto es para quienes no viven en las proximidades de la Mezquita Sagrada. Cumplan con los ritos y sepan que Dios es severo en el castigo.