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Isa García — 245

12:79 79. Dijo [José]: “¡Dios nos libre de castigar a otro que aquel al que le encontramos la copa en su poder! Porque seríamos injustos”.

12:80 80. Cuando perdieron toda esperanza de persuadirlo, se retiraron a deliberar. Dijo el mayor de ellos: “¿Recuerdan que nuestro padre nos hizo jurar solemnemente por Dios[1], pues ya antes habíamos fallado con respecto a José? No me moveré de esta tierra hasta que mi padre lo autorice, o Dios juzgue a mi favor, porque Él es el mejor de los jueces.

12:81 81. Vuelvan ante nuestro padre y díganle: ¡Padre! Tu hijo ha robado, y solo atestiguamos sobre lo que hemos sabido, y no tenemos acceso a lo oculto [para saber si realmente lo hizo o no].

12:82 82. Y pregunta en la ciudad donde estuvimos y a la caravana con la que regresamos, pues decimos la verdad”.

12:83 83. [Pero Jacob al escucharlos] dijo: “Lo que ha sucedido no es como me lo cuentan, sino que sus almas han cometido una obra maligna mientras creen que ha sido algo bueno. Me resignaré pacientemente y que Dios me dé consuelo para sobrellevar la desgracia que me acaban de contar. Quiera Dios devolverme a todos [mis hijos]. Él es el que todo lo sabe, el Sabio”.

12:84 84. Y [le recordó el dolor por su hijo perdido y] se apartó de ellos diciendo: “¡Qué pena siento por la falta de José!” Y perdió la vista por tanta pena, y quedó desconsolado, sufriendo en silencio.

12:85 85. Dijeron [sus hijos]: “¡Por Dios! No dejarás de recordar a José hasta enfermar o morir”.

12:86 86. Dijo [Jacob]: “Solo me quejo a Dios en mi lamento y mi dolor, y sé de Dios lo que ustedes no saben.