Isa García — 244
12:70 70. Y tras haberles dado sus provisiones, escondió una copa [del rey] en el saco de su hermano [Benjamín]. Y [cuando iban saliendo de la ciudad] un pregonero gritó: “¡Gente de la caravana, son unos ladrones!”
12:71 71. Dijeron [los hermanos de José] dirigiéndose a los guardias: “¿Qué es lo que se ha perdido?”
12:72 72. Respondieron: “Perdimos una copa del rey. A quien la encuentre le daremos la carga de un camello [de recompensa], y [dijo el pregonero:] yo lo garantizo”.
12:73 73. “¡Por Dios! Bien saben que no hemos venido a corromper en la tierra [de Egipto] ni somos ladrones” [dijeron los hermanos de José].
12:74 74. Dijeron [los guardias]: “¿Cuál debería ser su castigo si mienten?”
12:75 75. [Respondieron:] “El castigo de aquel a quien se le encontrara [la copa] en su equipaje, es que sea retenido [como esclavo]. Así es como se castiga a los que cometen ese crimen”.
12:76 76. Entonces [fueron llevados ante José para ser registrados, y] empezó por el equipaje de ellos antes que el de su hermano [Benjamín], de donde sacó la copa. Así se lo inspiré a José. No habría podido quedarse con su hermano [de otra forma], pues así era la ley del rey, excepto que Dios así lo hubiera querido. Elevo en grados a quien quiero [a través del conocimiento], pero por encima de todo sabio está El que todo lo sabe.
12:77 77. [Tan pronto como la copa fue descubierta en el equipaje de Benjamín, los hermanos] dijeron: “Si ha robado, ya antes un hermano suyo había robado”, pero José se contuvo y no les respondió, sino que pensó para sus adentros: “Ustedes son mucho peores, y Dios sabe bien la mentira que están diciendo”.
12:78 78. Dijeron [los hermanos]: “¡Oh, gobernador! Él tiene un padre muy anciano, quédate con uno de nosotros en su lugar; vemos que eres un hombre de bien”.