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Isa García — 243

12:64 64. Dijo [Jacob]: “¿Acaso esperan que se los confíe de la misma manera que antaño les confié a su hermano [José]? Dios es mejor custodio que ustedes, y el más Misericordioso de los misericordiosos.

12:65 65. Y cuando abrieron su equipaje encontraron que se les había devuelto [el valor de] su mercancía; dijeron: “¡Padre! ¿Qué más queremos? ¡Aquí está nuestra mercancía, nos ha sido devuelta! [Si dejas venir a Benjamín con nosotros] podremos traer más provisiones para nuestra gente, cuidaremos de nuestro hermano, y obtendremos otra carga de camello. Lo que hemos traído es una carga escasa”.

12:66 66. [Dijo Jacob:] “No lo enviaré hasta que me juren solemnemente por Dios que lo traerán de regreso, a menos que se vean impedidos por fuerza mayor”. Cuando hicieron el juramento les dijo: “Dios es testigo de este compromiso”.

12:67 67. Dijo [Jacob]: “¡Hijos míos! No entren todos [a la ciudad] por la misma puerta, mejor ingresen por puertas diferentes[1], pero sepan que no puedo hacer nada contra el designio de Dios, pues Él es Quien decreta todos los asuntos. En Él he depositado mi confianza, y a Él deben encomendarse quienes en Él confían”.

12:68 68. Pero aunque entraron del modo que les aconsejó su padre, esto de nada les habría servido contra el designio de Dios, pues solo era una prevención que Jacob había tomado [para proteger a sus hijos]. Jacob tenía un conocimiento que le había enseñado [a través de la revelación]. Pero la mayoría de la gente lo ignora.

12:69 69. Y cuando [los hijos de Jacob] se presentaron ante José, éste se aproximó a su hermano [Benjamín], y le susurró: “Yo soy tu hermano, ya no sientas pesar por lo que ellos hicieron [conmigo]”.