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Isa García — 238

12:23 23. Pero la señora de la casa [se sintió atraída por él] y, cerrando las puertas, exclamó para seducirlo: “¡Ven aquí [soy tuya]!” Dijo [José]: “¡Qué Dios me proteja! Mi amo [tu esposo] me ha colmado de honores. Debes saber que los traidores no acaban bien”.

12:24 24. Ella lo deseó, y él la hubiera deseado de no ser porque vio una señal de su Señor. Así lo preservé del pecado y la obscenidad, porque era uno de Mis siervos elegidos.

12:25 25. [José procuró huir y] ambos corrieron hacia la puerta, ella [al intentar detenerlo] rasgó la túnica de él por detrás y fueron sorprendidos por el marido de ella junto a la puerta, por lo que ella se apresuró a decir: “¿Qué pena merece quien ha pretendido deshonrar a tu mujer, sino que lo encarcelen o reciba un castigo severo?”

12:26 26. Dijo José: “Fue ella quien intentó seducirme”. Entonces un testigo de la familia de ella dijo: “Si su camisa fue rasgada por delante, ella ha dicho la verdad y él es quien miente.

12:27 27. Pero si su camisa fue rasgada por detrás, entonces ella miente y él dice la verdad”.

12:28 28. Cuando el esposo vio que la camisa estaba rasgada por detrás, dijo: “Es una astucia propia de mujeres; sus artimañas son terribles.

12:29 29. ¡José! Olvida lo sucedido [y no se lo menciones a nadie]. Y tú, mujer, pide perdón por lo que has hecho; porque has incurrido en una falta grave”.

12:30 30. Pero algunas mujeres de la ciudad comentaron: “La mujer del gobernador pretende seducir a su joven criado. Su amor por él la ha trastornado. Pensamos que está profundamente equivocada”.