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Isa García — 231

11:82 82. Cuando llegó Mi designio, volteé [sus hogares] dejando arriba sus cimientos[1], e hice llover sobre ellos piedras de arcilla a montones,

11:83 83. marcadas por tu Señor. Sepan [¡oh, idólatras!] que este castigo no está lejos de los injustos [como ustedes].

11:84 84. Al pueblo de Madián le envié [como Profeta] a su hermano Jetró, quien les dijo: “¡Oh, pueblo mío! Adoren a Dios, pues no existe otra divinidad salvo Él, y no mermen en la medida ni el peso[1]. Los veo hoy en la prosperidad, pero temo que los azote el castigo de un día ineludible.

11:85 85. ¡Oh, pueblo mío! Cumplan en la medida y el peso con equidad, no se apoderen de los bienes ajenos, y no siembren la corrupción y el mal en la Tierra.

11:86 86. Confórmense con lo que Dios los sustenta, pues ello es lo mejor para ustedes, si son creyentes. Sepan que yo no he sido enviado para velar por sus obras”.

11:87 87. Le respondieron: “¡Oh, Jetró! ¿Es tu [forma de] adoración la que te ordena que dejemos aquello que adoraban nuestros padres, y dejemos de hacer con nuestros bienes lo que queramos? ¿En serio te crees afable y honrado?[1]”

11:88 88. Dijo: “¡Oh, pueblo mío! Piénsenlo bien, si yo me baso en una prueba evidente de mi Señor y Él me ha proveído un sustento generoso. No iba a prohibir lo que considero lícito para mí mismo. Solo pretendo su bienestar en la medida que pueda, pero mi éxito depende de Dios; a Él me encomiendo y ante Él me arrepiento.