Isa García — 220
10:98 98. No hubo pueblo que al momento de azotarles el castigo, les haya beneficiado creer en ese instante, excepto el pueblo de Jonás[1]. Cuando creyeron los salvé del castigo humillante en esta vida y los dejé disfrutar algún tiempo más.
10:99 99. Si tu Señor hubiera querido [imponérselos], todos los habitantes de la Tierra habrían creído. ¿Y tú piensas que puedes obligar a la gente a ser creyente?
10:100 100. Nadie podrá creer a menos que Dios se lo permita, y Él dejará en el extravío a quienes no usen su razonamiento.
10:101 101. Diles: “Reflexionen en todo cuanto hay en los cielos y en la Tierra”[1], pero no se benefician de los signos ni de las advertencias aquellos que se niegan a creer.
10:102 102. ¿Acaso esperan que lleguen días como los que cayeron sobre los pueblos que les precedieron? Diles: “Esperen, que yo también estaré con ustedes esperando[1].
10:103 103. [Pero cuando llega el castigo a un pueblo] doy socorro a Mis Mensajeros y a los que han creído, porque es Mi compromiso socorrer a los creyentes.
10:104 104. Di: “¡Oh, gente! Si dudan de la religión que vivo, sepan que no adoro a los que ustedes adoran fuera de Dios. Yo solo adoro a Dios, que es Quien los hará morir. A mí me ha sido ordenado ser de los creyentes,
10:105 105. consagrarme a la religión monoteísta pura, y no ser de los que asocian divinidades [en la adoración] a Dios,
10:106 106. y jamás invocar en vez de Dios lo que no puede beneficiarme ni perjudicarme, porque si lo hiciera sería de los injustos”.