Isa García — 216
10:62 62. Los protegidos de Dios[1] no habrán de sentir temor ni tristeza[2],
10:63 63. porque creyeron y fueron piadosos.
10:64 64. Ellos recibirán la albricia en esta vida y en la otra. La promesa de Dios es inalterable. Ese es el éxito grandioso.
10:65 65. No te apenes por lo que dicen[1]. El triunfo será de Dios, Él todo lo oye, todo lo sabe.
10:66 66. A Dios pertenece todo cuanto hay en los cielos y en la Tierra. ¿Y qué siguen, entonces, quienes invocan a ídolos en vez de invocar a Dios? Solo siguen conjeturas y no hacen más que suponer.
10:67 67. Él es Quien ha hecho la noche para que descansen y el día para que vean[1]. En ello hay signos para quienes oyen [y reflexionan].
10:68 68. Dicen: “Dios ha tenido un hijo”. ¡Glorificado sea! Él es el Opulento, Le pertenece cuanto hay en los cielos y en la Tierra. No tienen ninguna prueba de lo que inventan. ¿Acaso van a atribuir a Dios algo que no saben?
10:69 69. Di: “Quienes atribuyen a Dios sus propias invenciones jamás alcanzarán la felicidad”.
10:70 70. Disfrutarán transitoriamente en la vida mundanal, pero luego comparecerán ante Mí y sufrirán un castigo severo por haberse negado a creer.