Isa García — 214
10:43 43. Algunos de ellos te miran, pero, ¿acaso tú puedes hacer ver a quien Dios ha enceguecido?
10:44 44. Dios no oprime a las personas en absolutamente nada, sino que son las personas las que se oprimen a sí mismas.
10:45 45. El día que los congregue, les parecerá no haber permanecido[1] más que una hora. Se reconocerán entre ellos. Quienes desmintieron el encuentro con Dios habrán perdido, porque no seguían la guía.
10:46 46. Ya sea que te permita presenciar el castigo con el que los amenazo o que te haga morir antes, de igual manera ellos comparecerán ante Mí. Dios es testigo de lo que hacen.
10:47 47. A cada comunidad envié un Mensajero[1]. Cada vez que lo desmintieron los destruí, salvando al Mensajero y a los creyentes, pero nadie fue castigado injustamente.
10:48 48. Y dijeron: “¿Cuándo se cumplirá esta amenaza, si es que dices la verdad?”
10:49 49. Diles: “Yo no puedo perjudicar ni beneficiar, a menos que Dios así lo quiera”. Toda comunidad tiene un plazo prefijado; cuando éste llega no pueden retrasarlo ni adelantarlo, ni siquiera una hora.
10:50 50. Di: “Piénsenlo bien, ¿y si el castigo los alcanzara súbitamente de noche o de día? ¿Aun así querrían los pecadores adelantarlo?
10:51 51. ¿Acaso van a creer cuando ya haya ocurrido? ¿No era eso lo que, despectivamente, querían que fuera adelantado?”
10:52 52. Luego se les dirá a los opresores: “Sufran el castigo eterno. ¿Acaso no es esta una retribución justa, acorde a lo que solían hacer?”
10:53 53. Te preguntan: “Es real [el Día del Juicio]?” Di: “¡Juro por mi Señor que sí! Es la verdad de la que no podrán huir”.