Isa García — 195
9:48 48. Ya antes pretendieron sembrar la sedición [cuando arribaste a Medina, ¡Oh, Mujámmad!] creando conflictos [entre los creyentes], hasta que la verdad fue revelada y se hizo manifiesta la voluntad de Dios, a pesar de que ellos lo detestaban.
9:49 49. Entre los hipócritas hubo quien te dijo: “[¡Oh, Mujámmad!] Permíteme quedarme y no me expongas a la tentación”[1]. ¿Acaso no cayeron en la tentación [del demonio al negarse a combatir]? El Infierno rodeará a los que se niegan a creer.
9:50 50. Si obtienes un éxito se disgustan[1], pero si recibes un revés dicen: “Ya habíamos tomado nuestras precauciones”, y se marchan alegres.
9:51 51. Diles [¡Oh, Mujámmad!]: “Solo nos sucede lo que Dios decretó para nosotros. Él es nuestro Guardián, y a Dios se encomiendan los creyentes”.
9:52 52. Diles [a los hipócritas]: “Sepan que solo puede sucedernos una de dos cosas buenas[1], en cambio a ustedes, o bien Dios les enviará un castigo o hará que nosotros los derrotemos. Aguarden su destino, que nosotros aguardamos el nuestro”.
9:53 53. Diles: “[¡Oh, hipócritas!] Lo que donen, de buena voluntad o por compromiso, no les será aceptado, porque son gente perversa”.
9:54 54. Sepan que sus donaciones no son aceptadas[1] porque no creen en Dios ni en Su Mensajero. Ellos realizan la oración con desgano y hacen donaciones con desgano.