>

Isa García — 19

2:120 120. Ni los judíos ni los cristianos estarán [completamente] satisfechos contigo hasta que sigas su religión. Di: “La guía de Dios es la guía verdadera”. Si siguieras sus deseos luego de haberte llegado el conocimiento [sobre la verdad], no tendrías quién te protegiera ni quién te auxiliara de Dios.

2:121 121. Aquellos a quienes he confiado el Libro, si fueran consecuentes con la versión original del mismo[1], habrían creído [en el Corán]. Pero quienes lo nieguen, ellos serán los perdedores.

2:122 122. ¡Oh, Pueblo de Israel! Recuerden los beneficios con que los favorecí, y que los distinguí sobre los demás pueblos [de su época].

2:123 123. Teman el día que ningún alma pueda beneficiar otra alma[1], no se acepte compensación ni intercesión alguna, y no sean auxiliados.

2:124 124. Y [reflexiona, ¡Oh, Mujámmad!, sobre] cuando Abraham fue puesto a prueba por su Señor con unas órdenes, y las cumplió. Dijo [Dios]: “Haré de ti un guía para la gente”. Preguntó [Abraham]: “¿Y de mis descendientes?” Dijo [Dios]: “Mi pacto [la profecía] no incluye a los injustos”.

2:125 125. Y [recuerden] cuando hice de La Casa [la Ka‘bah] un lugar de reunión y refugio para la gente. “[¡Oh, creyentes!] Tomen el sitial de Abraham[1] como lugar de oración”. Y cuando indiqué a Abraham e Ismael: “Purifiquen Mi Casa para quienes vengan a hacer el rito de la circunvalación y el retiro espiritual, y los que se inclinen y prosternen durante su oración”.

2:126 126. Y [recuerden] cuando Abraham dijo: “¡Señor mío! Haz de esta ciudad [La Meca] un lugar seguro, y beneficia con frutos a los pobladores que creen en Dios y en el Día del Juicio Final”. Dijo [Dios]: “[Pero] al que rechace la verdad lo dejaré disfrutar por un tiempo, y después lo conduciré al castigo del Fuego. ¡Qué pésimo destino!”