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Isa García — 180

8:26 26. Recuerden cuando eran solo unos pocos, eran perseguidos y oprimidos donde estuvieran, y temían que la gente los apresara. Pero Dios los protegió, los fortaleció con Su auxilio y los agració con un sustento lícito, para que sean agradecidos.

8:27 27. ¡Oh, creyentes! No traicionen a Dios y al Mensajero, ni traicionen a sabiendas la confianza que se depositó en ustedes.

8:28 28. Sepan que sus posesiones y sus hijos son una prueba. Dios tiene reservada junto a Él una recompensa inmensa.

8:29 29. ¡Oh, creyentes! Si tienen temor de Dios, Él les concederá el criterio, perdonará sus faltas y aceptará su arrepentimiento. Dios es el dueño de un favor inmenso.

8:30 30. Y recuerda [¡Oh, Mujámmad!] cuando se confabularon contra ti los incrédulos para capturarte, matarte o expulsarte [de tu ciudad]. Ellos planearon en tu contra, pero Dios desbarató sus planes, porque finalmente Dios es el que mejor planea.

8:31 31. Cuando se les recitan Mis versículos, dicen [los que se niegan a creer]: “Oímos, pero si quisiéramos podríamos decir palabras similares. Son fábulas de nuestros ancestros”.

8:32 32. Y alguien dijo: “Oh, Dios [te imploro que] si esto [que transmite Mujámmad] es la Verdad que dimana de Ti, hagas llover sobre nosotros piedras del cielo o nos azotes con un castigo doloroso”.

8:33 33. Pero Dios nunca los castigaría estando tú [¡Oh, Mujámmad!] entre ellos, ni tampoco mientras haya quienes Le pidan perdón.