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Isa García — 178

8:9 9. [Recuerden] cuando pedían socorro a su Señor y Él les respondió: “Los auxiliaré con mil ángeles que descenderán uno tras otro”.

8:10 10. Dios los envió como una albricia y para infundir el sosiego en sus corazones, pero sepan que la victoria depende de Dios. Dios es el Poderoso, el Sabio.

8:11 11. [Y recuerden] cuando los envolvió un sueño ligero dándoles una calma interior, e hizo descender una llovizna del cielo para purificarlos con ella y apartar de ustedes la mancha del demonio, afirmar sus corazones y afianzar sus pasos.

8:12 12. Y cuando tu Señor inspiró a los ángeles: “Yo estoy con ustedes, denle valor a los creyentes, infundiré terror en los corazones de los que se niegan a creer. Golpeen sobre sus cuellos y golpeen todos sus dedos”[1].

8:13 13. Esto [es lo que merecen] porque combatieron a Dios y a Su Mensajero. Quien combata a Dios y a Su Mensajero sepa que Dios es severo en el castigo.

8:14 14. Eso es lo que merecen recibir, y sepan que los que se niegan a creer recibirán el castigo del Infierno.

8:15 15. ¡Oh, creyentes! Cuando se enfrenten con los que se niegan a creer, no les den la espalda [para huir].

8:16 16. Pero quien huya, a menos que fuera por una maniobra de batalla o para unirse a otra tropa, incurrirá en la ira de Dios y su morada final será el Infierno. ¡Qué pésimo destino!