Isa García — 176
7:196 196. Mi protector es Dios, Quien reveló el Libro[1]. Él es Quien protege a los justos.
7:197 197. Los que ustedes invocan en vez de Dios no pueden auxiliarlos ni auxiliarse a ellos mismos.
7:198 198. Cuando ustedes los invocan pidiendo guía, no los oyen. Pareciera que los miran, pero en realidad no los ven.
7:199 199. [¡Oh, Mujámmad!] Ante todo, elige perdonar, ordena el bien y apártate de quienes se comportan contigo en forma ignorante.
7:200 200. Si sientes que el demonio te susurra, refúgiate en Dios. Él todo lo oye, todo lo sabe.
7:201 201. Los piadosos, cuando el demonio les susurra, recuerdan a su Señor y entonces pueden ver con claridad.
7:202 202. Pero los demonios persisten en mantener a sus secuaces en el extravío, y no se cansan de hacerlo.
7:203 203. Cuando no se le revela [al Profeta Mujámmad] un nuevo versículo, le dicen [en tono burlón]: “¿Por qué no has inventado uno?” Diles: “Solo sigo lo que mi Señor me revela. Éste [Corán] es un milagro de su Señor, guía y misericordia para la gente que cree en él”.
7:204 204. Cuando el Corán sea leído, escúchenlo con atención y guarden silencio para que se les tenga misericordia.
7:205 205. Recuerda a tu Señor en tu interior con sometimiento y temor, e invócalo con voz baja por la mañana y por la tarde. No seas de los indiferentes.
7:206 206. [Los ángeles] que están junto a tu Señor no tienen ninguna soberbia que les impida adorarlo, Lo glorifican y se prosternan ante Él[1].