Isa García — 163
7:96 96. Pero si la gente de esas ciudades[1] hubiera creído y tenido temor [de Dios], les habría abierto las bendiciones del cielo y de la Tierra. Pero desmintieron [a Mis Profetas] y los castigué por lo que habían cometido.
7:97 97. ¿Acaso la gente de esas ciudades se sentía segura de que Mi castigo no podría alcanzarlos por la noche, mientras dormían?
7:98 98. ¿O acaso la gente de esas ciudades se sentía segura de que no podría llegarles Mi castigo por la mañana, cuando estuvieran distraídos?
7:99 99. ¿Acaso se sentían a salvo del plan de Dios? Solo se sienten a salvo del plan de Dios los que están perdidos[1].
7:100 100. ¿Es que no está claro para quienes ocuparon la tierra tras la destrucción de los pueblos que los precedieron que, si quisiéramos, los castigaríamos [a ellos también] por sus pecados, sellando sus corazones para que no pudieran escuchar?[1]
7:101 101. [¡Oh, Mujámmad!] Te he relatado acerca de la gente de aquellas ciudades a las que se les presentaron sus Profetas con milagros y no les creyeron, al igual que no creían antes. Así es como Dios sella los corazones de los que rechazan la verdad.
7:102 102. La mayoría de ellos no cumplían sus compromisos y eran perversos.
7:103 103. Envié, después de ellos, a Moisés con Mis milagros al Faraón y su nobleza, pero los negaron injustamente. Observa cuál fue el final de los corruptos.
7:104 104. Dijo Moisés: “¡Oh, Faraón! Soy un Mensajero del Señor del universo.