Isa García — 162
7:88 88. Dijeron los nobles de su pueblo con soberbia: “Te expulsaremos de nuestra ciudad, a ti, ¡Oh, Jetró!, y también a los creyentes, a menos que vuelvan a nuestra religión”. [Jetró] replicó: “¿Aunque sea en contra de nuestra voluntad?
7:89 89. Estaríamos mintiendo acerca de Dios si volviéramos a su religión después de que Dios nos ha salvado de ella, y no volveremos a ella salvo que fuera la voluntad de Dios, nuestro Señor. Su conocimiento lo abarca todo y a Dios nos encomendamos. ¡Señor nuestro! Juzga entre nosotros y nuestro pueblo, Tú eres el mejor de los jueces”.
7:90 90. Los nobles de su pueblo que rechazaron la verdad dijeron: “Si siguen a Jetró serán de los perdedores”.
7:91 91. Entonces los sorprendió un temblor y amanecieron en sus casas [muertos], caídos de bruces.
7:92 92. [Las casas de] quienes desmintieron a Jetró quedaron como si jamás hubieran sido habitadas. Quienes desmintieron a Jetró fueron [realmente] los perdedores.
7:93 93. [Jetró] se alejó de ellos y dijo: “¡Oh, pueblo mío! Les transmití el Mensaje de mi Señor y los aconsejé para su bien. ¿Por qué iba a sentir pena por un pueblo que persistió en la incredulidad?”
7:94 94. Cada vez que envié un Profeta a una ciudad [y lo desmintieron], los azoté con la miseria y los padecimientos para que se volvieran humildes.
7:95 95. Luego les cambié sus dificultades por bienestar. Pero cuando prosperaron, dijeron: “Era común que nuestros padres atravesaran épocas de adversidad y prosperidad”; entonces los castigué sorpresivamente, sin que se dieran cuenta.