Isa García — 14
2:89 89. Y cuando les llegó un Libro de Dios [el Corán] que confirmaba lo que ya tenían [en la Torá], a pesar de que antes oraban [para que llegara el Profeta que los guiase a] la victoria contra los incrédulos, cuando se les presentó [el Mensajero] lo reconocieron, pero [como no era judío] no creyeron en él. ¡Que la maldición de Dios caiga sobre los que niegan la verdad!
2:90 90. ¡Qué mal negocio han hecho al no creer en lo que Dios reveló, por envidia de que Dios favoreciera a quien quiso de entre Sus siervos [y no a uno de ellos]! Por ello, incurrieron una y otra vez en Su ira. Los que niegan la verdad tendrán un castigo degradante.
2:91 91. Y cuando se les dice: “Crean en lo que Dios ha revelado”, responden: “Creemos en lo que Dios nos reveló a nosotros”, y descreen de lo que vino después, a pesar de ser la Verdad que corrobora [el libro] que tienen. Diles: “¿Por qué, entonces, asesinaron a los Profetas de Dios, si eran creyentes?”
2:92 92. Se les presentó Moisés con milagros evidentes, pero adoraron al becerro [de oro] obrando injustamente.
2:93 93. Y [recuerden] cuando celebré con ustedes el pacto y levanté el monte encima suyo [y dije]: “Aférrense con fuerza a lo que les he dado y obedezcan”. Dijeron: “Oímos, pero desobedecemos”. Y como castigo por haber negado la verdad, sus corazones quedaron embebidos de amor por el becerro [de oro]. Diles [¡Oh, Mujámmad!]: “Qué pésimo es lo que su fe les ordena hacer, ¡si en verdad fueran creyentes!”