Isa García — 128
6:1 1. Alabado sea Dios que creó los cielos y la Tierra, y originó las tinieblas y la luz. Pero los que se niegan a creer igualan [sus ídolos] a su Señor.
6:2 2. Él es Quien los creó de barro y luego decretó el término de cada vida, y también el término que solo Él conoce [sobre el fin del mundo], pero a pesar de eso todavía están indecisos.
6:3 3. Él es Al-lah, el adorado en los cielos y en la Tierra. Sabe lo que esconden y lo que manifiestan, y sabe lo que obtienen [con sus obras].
6:4 4. Cada vez que les llega una prueba de su Señor, se niegan a creer en ella.
6:5 5. Antes ya habían desmentido la Verdad cuando les llegó, pero ya verán el resultado de sus burlas.
6:6 6. ¿Acaso no ven cuántas generaciones anteriores a ellos he destruido? Les había concedido a ellos más poder en la Tierra que el que ustedes tienen, e hice descender sobre ellos lluvia en abundancia, y que bajo sus pies fluyeran ríos (y manantiales). No obstante, los hice perecer a causa de sus pecados [por negar a sus profetas], e hice surgir después de ellos nuevas generaciones.
6:7 7. Y aunque te hubiera hecho descender un libro escrito en un pergamino y lo hubieran podido palpar con sus manos, los que se niegan a creer habrían dicho: “Esto no es más que hechicería”.
6:8 8. Ellos dicen: “¿Por qué no hizo descender un ángel junto a él?” Pero si hubiese enviado un ángel el asunto habría quedado decidido[1], y no se les habría dado ningún plazo de espera [para creer].