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Isa García — 111

5:18 18. Dicen judíos y cristianos: “Somos hijos de Dios y sus predilectos”. Diles: “Si así fuera, ¿por qué los castigará por los pecados que cometen? Ustedes son como el resto de la humanidad, seres creados por Él. Dios perdona a quien quiere y castiga a quien quiere. A Dios pertenece el reino de los cielos y de la tierra, y todo lo que existe entre ambos, y ante Él compareceremos [para que nos juzgue por nuestras acciones]”.

5:19 19. ¡Oh, Gente del Libro! Luego de que pasara un tiempo desde el último Mensajero[1], les ha llegado Mi Mensajero para aclararles la verdad, y que no puedan decir [el Día del Juicio Final]: “No se nos presentó nadie que nos albriciara [con el monoteísmo] y nos advirtiera [contra la idolatría]”. Pues ahora sí tienen quien les albricia y les advierte, porque Dios es sobre toda cosa Poderoso.

5:20 20. [Reflexionen sobre] cuando Moisés dijo a su pueblo: “¡Oh, pueblo mío! Recuerden las bendiciones que Dios les concedió al hacer que surgieran entre ustedes Profetas y poderosos, y los bendijo con gracias que no concedió a nadie de sus contemporáneos.

5:21 21. ¡Oh, pueblo mío! Entren en la Tierra Santa que Dios destinó para ustedes y no renieguen [de su fe], porque se convertirían en perdedores”.

5:22 22. Respondieron: “¡Oh, Moisés! Allí hay gente poderosa, así que no entraremos hasta que ellos se marchen. Solo cuando abandonen la ciudad entraremos”.

5:23 23. Dos hombres que tenían temor de Dios, que habían sido bendecidos [con una fe sólida], dijeron: “Ingresen sorpresivamente por la puerta, porque si lo hacen obtendrán la victoria. Pero encomiéndense solo a Dios, si es que de verdad son creyentes”.