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Isa García — 386

28:6 6. dándoles poder sobre la tierra[1], y hacer que el Faraón, Hamán y sus huestes vieran [hecho realidad] lo que temían.

28:7 7. Inspiré a la madre de Moisés: “Amamántalo, y cuando temas por él déjalo [en un cesto de mimbre] en el río. No temas ni te entristezcas, porque te lo devolveré y lo haré un Mensajero”.

28:8 8. Lo recogió la gente del Faraón para que [sin saberlo] se convirtiera en su enemigo y la causa de su pesar. El Faraón, Hamán y sus huestes eran pecadores.

28:9 9. Dijo la mujer del Faraón: “[Este niño] será una alegría para mis ojos y los tuyos. No lo mates. Puede que nos beneficie. ¡Adoptémoslo!” Ellos no presentían [en qué se convertiría].

28:10 10. La madre de Moisés sintió un vacío en su corazón y estuvo a punto de revelar la verdad, de no haber sido porque afiancé su corazón para que fuera una verdadera creyente.

28:11 11. Le dijo [la madre] a la hermana [de Moisés]: “Sigue sus rastros”; ella lo veía de lejos sin que se dieran cuenta.

28:12 12. No permití que ninguna nodriza pudiera amamantarlo. Dijo [la hermana de Moisés]: “¿Acaso quieren que les indique una familia que puede cuidarlo y criarlo bien?”

28:13 13. Así se lo devolví a su madre [como nodriza] para consuelo de sus ojos, para que no se entristeciera y supiera que la promesa de Dios siempre se cumple, aunque la mayoría [de la gente] lo ignore.